Derecho a la Integridad Sexual


En relación al debate generado por las declaraciones de un reconocido músico de la escena nacional, el Directorio del Observatorio Rosana Alderete dejó sentado que las violaciones hacia las mujeres no tienen nada de “natural” y que son un delito tipificado en el Código Penal.


En relación al debate generado por las declaraciones de un reconocido músico de la escena nacional, el Directorio del Observatorio de Violencia contra las Mujeres Rosana Alderete quiere dejar sentado que la violencia sexual está encuadrada en la Ley Nacional 26.485 de Protección Integral de la Mujer y tipificada en el Libro Segundo, Título III Delitos contra la Integridad Sexual del Código Penal de la Nación Argentina aprobado por Ley 11.179.

También en el Código Penal, Libro Primero Título VIII, Capítulo IV establece prisión de un mes a un año, para el que hiciere públicamente y por cualquier medio la apología de un delito.

La Ley 26.485, en su artículo 5, inciso 3, identifica como violencia sexual: “Cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así como la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata de mujeres.”

Estas acciones están tipificadas y penalizadas en el Código Penal Argentino, en su segunda parte, título III Delitos contra la Integridad Sexual.

El Directorio del Observatorio Rosana Alderete considera que las violaciones hacia las mujeres no tienen nada de “natural”, ni pueden ser justificadas o comprendidas desde ningún tipo de orden, aún el de la naturaleza, porque son un acto específicamente humano. Cuando un varón se arroga para sí la potestad de cometer una violación está midiendo, valuando su poder, su fuerza y masculinidad donde el ejercicio de la sexualidad solo es concebido desde el avasallamiento del otro, la otra, hasta incluso en un acto de reafirmación del predominio machista arcaico sobre la vida de otra persona a quien reduce al lugar de un objeto, para ser consumido, y luego desechado.

“La violación no sólo es una brutal intromisión en la genitalidad de una mujer, o una niña, sino que también es una brutal intrusión en la integridad psíquica de esa persona”, manifestó Alicia Ramos, presidenta del organismo. “Siempre se ha puesto en duda el consentimiento femenino de acuerdo a las necesidades del varón, hasta tal punto que si se comprueban golpes y magulladuras en una mujer, se dice que es porque disfruta la violencia. Queremos dejar en claro que el único consentimiento posible es explícito. No existen mujeres que necesitan que las violen, ya que no existe nada más devastador para la psiquis femenina”.


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